Prevén escasez de alimentos en frontera norte por sequía

“La Niña” exacerbará la megasequía que la región sufre desde hace 20 años, provocando disminución de hasta 41 por ciento del agua del Río Bravo

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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos prevé para este año las temperaturas más altas de las últimas dos décadas y pocas posibilidades de humedad en la zona fronteriza con México, lo que afectará directamente la agricultura en ambas naciones y con ello la producción de alimentos.

En su último informe, destaca que el enfriamiento de las aguas del Pacífico conocido como el patrón climático de “La Niña”, exacerbará la megasequía que la región sufre desde hace 20 años, provocando una disminución de hasta 41 por ciento del agua del Río Bravo, que los agricultores tanto de Estados Unidos como de México utilizan para la producción de alimentos como el maíz y trigo.

“Alrededor de 80 por ciento del agua del Río Bravo se usa para la agricultura, pero también proporciona agua para millones de personas en ambos lados de la frontera”, señala el documento.

La mayor parte del agua del Río Bravo proviene del deshielo en las cadenas montañosas del Sur de Colorado y el Norte de Nuevo México; la nieve actúa como un banco de agua que se acumula durante el invierno y se derrite para llenar ríos y arroyos durante la primavera y el verano.

Sin embargo, a pesar de que la capa de nieve de Colorado mejoró con las tormentas registradas en enero y febrero pasados, la cuenca del Río Bravo sólo ha visto alrededor de 64 por ciento de la precipitación promedio.

“Décadas de temperaturas en aumento y precipitaciones fluctuantes han secado los suelos, lo que impide que las aguas fluyan hacia los arroyos y genera más polvo, lo que derrite las capas de nieve a un ritmo más rápido antes de que el líquido llegue a los ríos”, agrega NOAA.

Incluso advierte que la capa de nieve en la mayor parte del Norte de Nuevo México está entre la mitad y 65 por ciento de lo normal en este momento, a unas semanas de que los niveles máximos esperados de deshielo se alcancen en abril.

“La agricultura será la que primero enfrente esta situación, podemos prever, incluso, escasez de alimentos y encarecimiento de los mismos por falta de agua.

Dos décadas de sequía severa representan una amenaza directa para la agricultura, ya que la mayoría de los cultivos necesitan agua de riego para sobrevivir al calor, este año es probable que algunos agricultores aún podrían continuar, pero podríamos ver que la agricultura comienza a ser inasequible en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos-México”, destaca el informe.

Asimismo, advierte que los agricultores del área de Texas sobrevivieron el año pasado debido a los monzones récord a fines del verano, pero algunos sólo mantuvieron vivos los árboles de nuez con sólo 45 centímetros de agua.

“El cultivo, aunque tolera la sequía, no puede sobrevivir únicamente con la lluvia, generalmente necesita riego en los meses de primavera por lo que las cosechas no pueden garantizarse para este año”, alerta.

Del lado mexicano, la proporción del territorio nacional afectada por la sequía aumenta, y el nivel de una buena parte de las presas disminuye. De acuerdo con el Monitor de Sequía en México, 47.7 por ciento del país resintió durante 2021 condiciones de sequía de severa a extraordinaria.

El problema de la sequía se suma a la falta de fertilizantes. Ayer, El Sol de México publicó que la escasez de este insumo pone en riesgo la siembra de 1.4 millones de hectáreas de maíz en el Bajío.

Marcelo Zárate Rodríguez, presidente de la Unión de Productores de Maíz del Bajío, dijo en entrevista con Organización Editorial Mexicana que sólo hay suficiente fertilizante para la mitad de las hectáreas que siembran.

“Cuando hicimos el cálculo de lo que compraríamos, (los proveedores) nos dijeron que no hay fertilizante suficiente en el país y que el que esperaban que llegara de Rusia y Ucrania no llegó”.