Por qué México puede ser clave para el viraje económico hacia la región Asia-Pacífico (y quién podría perder en la ecuación)

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Sin grandes estridencias, México ha vuelto a asumir un protagonismo internacional que había perdido en los últimos años. Apoyó a Evo Morales cuando Bolivia sufrió un golpe de Estado y la mayoría de los gobiernos le voltearon la espalda. Ha sabido mantener una relación de respeto con Cuba y Venezuela a pesar de las presiones internacionales. Respaldó y le dio realce a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ante los desvaríos y torpezas de Luis Almagro en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Asimismo ha respaldado e intercedido por Argentina en temas económicos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Incluso, en la geopolítica de las vacunas contra el covid-19, supo ignorar todo el ruido y polémicas internacionales y adquirió lo mismo vacunas chinas que rusas, que de trasnacionales occidentales o la cubana, todas por igual con tal de tener un abastecimiento que ha dado como resultado que México sea uno de los países con mayor población vacunada, con el 90 %.

Los buenos oficios internacionales continuaron en días pasados cuando el canciller, Marcelo Ebrard, visitó Chile para entrevistarse con el presidente electo, Gabriel Boric, así como le pasó la estafeta de la presidencia de la CELAC a Argentina. Esta semana México, participó en la XVI Cumbre de la Alianza del Pacífico, organismo que también está conformado por Chile, Colombia y Perú. México asumió la presidencia rotativa y se marcaron ejes importantes para la reactivación económica en temas de inversión sostenible e integración financiera.

La Alianza del Pacífico es un mecanismo de integración económica y comercial al que muchas veces no se le da importancia que merece. Evidentemente, la distancia entre México y el resto de los países de la Alianza del Pacífico hace que no sean socios comerciales naturales.

«La Alianza del Pacífico es un mecanismo de integración económica y comercial al que muchas veces no se le da importancia que merece. Evidentemente, la distancia entre México y el resto de los países de la Alianza hace que no sean socios comerciales naturales. México está acostumbrado a voltear hacia EE.UU., ya que la cercanía y el tamaño de la economía lo vuelven el aliado natural, mientras que su intercambio comercial con los países de la Alianza Pacífico es menor al 2 %.»

Pero esto irá cambiando paulatinamente en las siguientes décadas. Para empezar, la región del Pacífico es ya la de mayor volumen comercial y representa más del 60 % del PIB mundial. Es obvio que no cambiarán las asociaciones que se dan naturalmente por la geografía. Pero el intercambio comercial que hay con China y otros países de la región del Pacífico como Singapur, Corea del Sur, Japón, India aumentará sin duda, lo mismo con EE.UU. que con México o los otros países del Pacífico. La gran perdedora de estos cambios geopolíticos es evidentemente la Unión Europea y el comercio del Atlántico que sufrirá un declive lento pero incesante en los años venideros.

En la actualidad, el dinamismo de la Alianza del Pacífico se da en torno a ejes como la migración, el turismo y la cooperación internacional, pero no ha terminado por explotar en cuestiones de intercambio comercial y económico. Sin embargo, la construcción del Tren Maya en México representará una importante alternativa al Canal de Panamá y hará que haya un mayor y más eficiente flujo comercial con la región Asia-Pacífico.

Chile, Colombia y Perú no pueden darse el lujo de quedar fuera de esta ecuación. La Alianza del Pacífico es más trascendente para ellos, primero por el tamaño de sus economías y segundo porque no son aliados naturales ni de EE.UU. ni de la región Asia-Pacífico. Durante el siglo XX y a pesar de la distancia, Europa fue el principal socio comercial de Sudamérica, cuestión que cambió un poco cuando el dinamismo de la economía brasileña modificó los equilibrios locales.

Si Europa tuvo una gran influencia económica y comercial en Sudamérica en el pasado, en la segunda mitad del siglo XXI hay razones para pensar que la relación comercial más importante será con Asia-Pacífico. Y que México puede ser actor e intermediario clave.

Pero si a pesar de la distancia, Europa tuvo una gran influencia económica y comercial en Sudamérica en el pasado, en la segunda mitad del siglo XXI hay razones para pensar que la relación comercial más importante será con Asia-Pacífico, y que México puede ser actor e intermediario clave para ese mercado.

A México, por su parte, no le cae nada mal tener otras economías regionales abiertas a cooperar. Hoy en día funcionan muy bien los intercambios estudiantiles y de trabajadores técnicos, pero que sin duda podrían ampliarse a otros rubros.

Aunque los flujos comerciales con EE.UU. y China seguirán siendo los principales de México, el pasado compartido con nuestros hermanos latinoamericanos así como el idioma hacen que siempre vayamos a tener una matriz cultural similar, y ese vínculo es indeleble y nunca fenecerá. México es y será siempre Latinoamérica y así es como debe posicionarse y participar en el concierto de las naciones.