Corrupción, impunidad y simulación

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Artículo

Corrupción, impunidad y simulación

Fabián H. Galindo (*)

EL CONCEPTO 

Por principio de cuentas el concepto “corrupción” viene de la raíz latina “corruptĭo”, es decir “corrupto”, que hace referencia a determinado sujeto material corrompido, podrido o descompuesto; como sucede con los animales o los alimentos en estado de descomposición. 

Sin embargo, como suele suceder, la necesidad humana de expresar algunos hechos no materiales que se producen en la esfera social, nos ha llevado a retomar a los primeros para identificar hechos sociales, guardando el diferencial de sus naturalezas, equiparables. 

No hemos investigado al respecto, pero por sentido común creemos que el concepto de corrupto cubre 3 etapas: la primera u original es el referido a los de naturaleza material ya ejemplificados; la segunda es la aplicación del mismo a cualquier persona que incurra en comportamientos fraudulentos, lo que lo tipificaría como un sujeto socialmente detestable, que “apesta” y la tercera, es la que proviene de la aplicación del concepto a los gobernantes defraudadores del mandato constitucional y social, en cualquiera de sus distintas modalidades.

EL ABORDAJE DEL TEMA

La corrupción en los países como el nuestro, al igual que otros flagelos –como la impunidad y la pobreza– está sobre diagnosticada; a estas alturas ya se conocen sus causas, se conocen sus características y comportamientos, asimismo se sabe cuáles efectos produce sobre la sociedad. Se sabe además que la corrupción no controlada legal y culturalmente, prolifera como pólvora; en ese preciso punto nace la impunidad, que es la cara opuesta de la misma moneda, formando un binomio capaz de convertir a una nación próspera en una nación fallida. Se trata de hechos sociales cuya presencia no precisan demostración, pues su presencia en la sociedad es tan fuerte e inocultable que hasta los ciudadanos más humildes y los menos preparados, educativamente hablando, conocen su significado, porque son los que las sufren en carne propia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PAPEL DE LA SIMULACIÓN EN MÉXICO

Es importante señalar que si bien la Doctora Peschard fue clara e ilustrativa en la conferencia que dio sobre el tema de corrupción, no lo fue en señalar un hecho fundamental de la vida gubernamental y social de México, la simulación, sin cuyo conocimiento a fondo no es posible entender como hace la clase gubernamental para dar la cara a la sociedad. La simulación es la herramienta con la cual los actores del binomio corrupción-impunidad cubren los engaños y omisiones; herramienta nefasta del poder institucional que hace posible que los integrantes de las redes de la corrupción traten de esconder que los actos de gobierno están impregnados de engaños y robos al pueblo.

De hecho el “arte” de la simulación ha avanzado cada día más, hasta la fecha en forma exitosa; además, inexplicablemente este fenómeno es un tema escasamente estudiado por los científicos sociales. Lo cierto es que en México se simula en todas las instituciones, en todos los sectores y en buena parte de las OSC que reciben dinero del Estado Mexicano; en este caso están el INE y las comisiones de derechos humanos, la nacional y las estatales, entre otras de gran importancia orgánica para el Estado. 

COMO OPERA LA SIMULACIÓN

¿Qué hizo posible la existencia la “estafa maestra”? La respuesta parcial la dio la Doctora: existencia de una red de complicidades multi-institucionales que hicieron arreglos ilegales para apoderarse de importantes sumas de dinero propiedad del pueblo mexicano; red en la que se incluyen funcionarios públicos de los ámbitos federal estatal y municipal, jueces y otros funcionarios del poder judicial, parlamentarios de los congresos federal y estatales; asimismo participaron tanto empresarios reales como empresarios fantasma y por si fuera poco, y universidades públicas.

Lo que no dijo la Doctora, que lo sabe y lo ha mencionado en otros casos, es que en México, como en la mayoría de los países democráticos, hay grupos de poder (clase política de oficio y líderes empresariales, religiosos, sindicales, criminales de oficio, etc) que tienen a su disposición recursos vitales del Estado para proteger sus intereses económicos, nos referimos las cuotas de parlamentarios, de jueces-magistrados, de sindicatos, entre otros. 

De hecho los parlamentarios con dueño son los encargados de pavimentar el camino a los caciques, que son precisamente sus dueños, para que estos conserven y acrecienten su poder; tarea que realizan eligiendo a los funcionarios judiciales, dirigentes de las “organizaciones ciudadanas” clave, afines a sus patrones. El poder de los caciques público-privados se extiende a las instituciones de educación superior, espacio en el cual se dan el gusto de imponer rectores sumisos, aun sabiendo que las IES deberían ser piezas vitales del desarrollo nacional.

SISTEMA NACIONAL PARA LA SIMULACIÓN (SNS)

En nuestra organización, el Foro para la Cultura y la Participación Ciudadana, hemos identificado que en México existe un SNS, cuya actuación resumimos, un poco caricaturescamente, en los siguientes términos:

  • Los integrantes del poder legislativo hacen como que permanecen atentos a la buena gobernabilidad, como que legislan, como que revisan y sancionan todo lo referente a las cuentas públicas y al final, como dice la canción, siempre todo sigue igual. La aprobación de las mal llamadas reformas estructurales son un ejemplo de la indolencia política del poder legislativo, en Sonora, recién tuvimos una prueba del oficio real de los diputados que funcionan a control remoto.
  • Los integrantes del poder judicial hacen como que imparten justicia, que por los resultados resulta evidente que no están haciendo su trabajo bien; una de “n” evidencias es el estado actual de la seguridad pública en México. 
  • Los representantes del ejecutivo cuya obligación constitucional y moral es de gobernar para todos, solo simulan hacerlo; las pruebas abundan: enriquecimientos “muy explicables” a granel, proliferación de endeudamientos no sostenibles de todos tipos y colores, fraudes como la estafa maestra, Odebrecht, ISSSTESON, gobernadores, alcaldes que se apropian de toda una ciudad (como cierto caso del Norte del Estado de Sonora) contrataciones por motivos políticos y miles de etcéteras. 
  • Los organizaciones ciudadanas hacen cosas importantes, pero en los temas de mayor interés se limitan a decir: “si jefe”
  • Las universidades públicas nadan de patito, porque los rectores no se mandan solos, pues aunque formalmente los nombran las juntas o consejos directivos, estos siempre tienen un grupo de consejeros que en acuerdo con los rectores en turno, al final de cuentas eligen a quien designen las fuerzas dominantes, en este caso los poderes públicos y de facto. De allí que los planes universitarios de las universidades públicas sean piezas monumentales de la simulación.   
  • En la mayoría de las dependencias, quizá hasta en todas, se hacen planes de desarrollo de cúpula, planes voluminosos, floridos, consistentes en la forma pero huecos en las mil o más páginas –sin incluir anexos– en que se presentan. Lo mismo pasa con los informes anuales, se publicitan en los medios con bombo y platillo gritando sus logros; lo malo es que por lo regular lo festejado no deja de ser un cuento de vaqueros.

La simulación tiene un tinglado diversificado, ingenioso y perfectamente bien articulado; sin embargo no resiste una prueba elemental de consistencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Una de las tareas del nuevo gobierno deber ser armar toda una línea de inteligencia de gestión, con el objetivo de desmantelar tan formidable y nefasto aparato; los mexicanos no debemos seguir apostando al suicidio nacional, tenemos todo para replantear paso a paso el papel del Estado en el presente y futuro de la nación.  

(*) ARTÍCULO AVALADO POR LOS INTEGRANTES DEL FORO  PARA LA CULTURA Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA AC (Registro en proceso)

 foro2025@gmail.com

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