La falta de lluvias en California, ¿afectará a México? (II)

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El tema del intercambio de aguas entre México y Estados Unidos tiene una muy larga historia. Aunque el Tratado de la Distribución de las Aguas Internacionales fue firmado en 1944, su origen viene de otro acuerdo alcanzado casi un siglo antes: el Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo (más conocido como Tratado de Guadalupe Hidalgo), suscrito en 1848, al final de la guerra entre ambos países. Iniciada por la disputa de Texas, al finalizar la guerra se estableció que México cedería a EU más de la mitad de su territorio, fijando, además, que la frontera entre ambos países sería el río Bravo.

Entre muchos otros temas pendientes era necesario llegar a un acuerdo respecto a la distribución del agua, pero pasaron décadas de negociaciones sin alcanzar un pacto definitivo. Incluso la situación se complicó cuando, en el año 1916, Estados Unidos construyó la Presa Elefante sobre el río Grande (río Bravo) y en 1936 terminó la presa Hoover sobre el río Colorado, afectando, en el primer caso, a agricultores del estado de Chihuahua y, en el segundo, a los agricultores del estado de Baja California. Esto obligó a acelerar los acuerdos, donde, por el lado americano, había quien afirmaba que cada país puede utilizar los recursos de agua que escurran dentro de su territorio como estime conveniente a su interés nacional, sin ninguna responsabilidad de lo que pase más allá de las fronteras, mientras que, por el lado mexicano, se afirmaba que existe la obligación ética de respetar derechos adquiridos por los usuarios aguas abajo y que un río que corre por el territorio de varios estados o naciones es propiedad común.

Debemos reconocer que los negociadores mexicanos hicieron un extraordinario trabajo al lograr acordar que EU cediera a México cada año 1,850 millones de metros cúbicos (Mm3) del río Colorado y del orden de 74 millones de metros cúbicos en Ciudad Juárez, mientras que México tendría el compromiso de entregar a EU en el río Bravo 431.7 millones de metros cúbicos de agua en promedio anual.

Como parte de este acuerdo, existen previsiones para atender la problemática que se puede presentar en el caso de sequías, siendo por la parte americana la necesidad de reducir el suministro y por la parte mexicana la concesión de cubrir la cuota en ciclos de cinco años (que significa la obligación de entregar un volumen quinquenal por 2,158.6 Mm3), lo que facilita cumplir al poderse compensar volúmenes cuando se llegan a presentar años lluviosos.

El año 2021 y el primer semestre de este año 2022 han sido extraordinariamente secos, con afectaciones en México y particularmente en la zona oeste de EU. Se considera como la peor sequía de los últimos 114 años, de acuerdo con la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), fenómeno que ha detonado una programada reducción de agua del río Colorado para 2023. Ya se ha informado que la asignación de agua para México se reducirá en un total de 128 Mm3 y que los usuarios de la cuenca baja en Estados Unidos verán una reducción por un total de 761 Mm3, lo que se traduce en que las entregas de agua del río Colorado se reducirán en un total de 889 Mm3 en 2023, siendo la segunda vez que se realiza una reducción desde la firma del Tratado de Aguas de 1944.

Afortunadamente, en las últimas semanas se han presentado copiosas lluvias que han modificado radicalmente la situación, aunque difícilmente lo suficiente como para cambiar una decisión ya tomada sobre la comentada reducción al suministro. Por lo pronto, esta reducción podrá representar una afectación significativa para unas 20,000 ha. del distrito de riego DR014 en el Valle de Mexicali y norte de Sonora.