EL PODER JUDICIAL EN EL BANQUILLO DE LOS CUESTIONADOS

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Fabián H. Galindo

• Han pasado decenas de generaciones de ministros de la SCJN diciéndole “sí jefe” a los presidentes en turno.

• Ministros, magistrados y jueces se han mal acostumbrado a los ingresos abusivos y, aún muchos de ellos, desarrollaron una profunda adicción por el dinero mal habido.

• Han llegado a creerse dioses, pues hasta hace poco nadie se atrevía ni a dirigirles una mala mirada; eran intocables, porque ellos eran los garantes de la impunidad.

• Alguna de las fracciones más rancias de dicho Poder, demandarán al Presidente ante la ONU, háganme el favor, cuando nunca se atrevieron siquiera a pestañar cuando el Presidente les hablaba por el teléfono rojo, menos lo hacían cuando los citaba para acordar estrategias para proteger a la delincuencia de cuello blanco y algunos que otros a la delincuencia de afuera.

• Se hicieron verdaderos exponentes del arte de la simulación, presentando grandes números en temas de resultados.

• La estadística de resultados de la impartición de justicia durante las últimas 4 décadas es escandalosamente nula.

Los mexicanos estamos hartos de tanta podredumbre en el campo de la justicia, queremos tener jueces, magistrados, ministros y personal en general, de los que podamos sentirnos orgullosos; tengo una muy remota esperanza que los buenos elementos de la Corte Mayor ejerzan un gran liderazgo para que hagan de esa noble actividad que les ha tocado desarrollar un ministerio de humanismo y eficacia social.

Aprovechare este contacto para compartir con quienes quieran leer estas reflexiones, una experiencia de conocimiento radiográfico del sistema político mexicano, todo con relación a ese adictivo y destructivo producto que se llama PODER.

Hace algunos 14 años, un político y profundo conocedor del sistema político mexicano (+), nos regaló una plática a un grupo de académicos; la inolvidable plática versó sobre las FUENTES Y DESTINOS del poder en nuestro país. Para su exposición se valió de un marcador y de un pizarrón, en el cual comenzó, paso a paso, a construir una pirámide de jerarquías y clasificaciones, en el cual se representaba la forma en que los grupos de poder controlaban las decisiones centrales de la economía, política y todo tipo de asuntos referentes a la vida del país. La pirámide que construyó incluía nombres de todos los líderes que estaban al frente de cada clasificación: de los líderes de los grandes grupos, de senadores, diputados, ministros, así como de los magistrados y jueces más relevantes de esos tiempos.

El siguiente cuadro presenta la estructura que poseía la pirámide que el discursante nos compartió, en este caso sin nombres y con datos hipotéticos, pero PENSANDO EN UN ESCENARIO DE 2012:

(*) Solo un 7.5, un 25, un 27 y un 22% no estarían asociados a grupos de poder.

El cuadro obedece a un interés didáctico en materia de aprendizaje en cuanto al tema del poder, mismo que considero que deja muy claro la existencia de una cúpula estructurada, a la que Carlos Salinas de Gortari bautizó como nomenclatura; esta, por así decirlo, es la máxima entidad controladora del poder y, por lo tanto, es también el máximo centro nacional de decisiones no institucionales.

Vale aclarar que en el esquema original el maestro identificó 7 grupos de poder nacionales, mientras en este ejercicio hipotético por razones práctico y de espacio los reduje a 4 grupos. Vale también aclarar que la caracterización cuantitativa rescata más o menos las proporciones del cuadro construido por el Maestro, con datos hipotéticos pensados en el ambiente político de 2012.

Cuando el Maestro nos compartió esta realidad, estaban a punto de ocurrir las elecciones de 2006, que para nadie es un secreto, que el IFE y la estructura de poder aludida en el cuadro, fueron y siguen siendo los factores responsables de los fraudes de 1989, de 2006 y de 2012; agregamos además que en esta estructura de poder o “nomenclatura” se decidió el asesinato de Luis Donaldo Colosio y la ola de crímenes políticos que se registraron en aquellos días aciagos.  

Lo cierto es que este modelo, un tanto maquiavélico, sigue operando en México, con la diferencia de que ya no tienen al Jefe del Ejecutivo como gran operador; ante esta situación es muy posible que al frente de la operación esté el propio Salinas. Agrego que en esta estructura también interviene la Iglesia Católica, en especial los máximos jerarcas políticos de la misma. Estoy consciente de que, por fortuna, muchísimos de los religiosos católicas cumplen con un papel importante, sobre todo aquellas que tienen la vocación solidaria con las clases económicamente bajas y medias, muchísimas juegan un papel muy importante para el bienestar social, familiar y comunitario.

El maestro que nos instruyó a inferir la mecánica de control y destino del poder en México, afirmaba que, en este país, legisladores, gobernadores, jueces, magistrados, ministros, agentes del MP y servidores públicos en general, tenían dueño; él hacía extensiva la lista a los periodistas e igual a los medios de información; creo que no se equivocaba, si bien en todos los casos hay excepciones, a veces muchas excepciones.

Es necesario que los mexicanos entendamos de una buena vez, que la democracia, cuando ha pisado esta tierra, lo ha hecho dejando a salvo las deformaciones del sistema político y los privilegios del sistema económico, a costo de la hacienda pública y de los recursos naturales del país. Eso pasó con Vicente Fox, que se vendió como un demócrata mata bichos y como un solucionador de problemas en minutos. Y qué fue lo que pasó, absolutamente nada nuevo, fue igual o peor que sus antecesores priistas.

En este orden de ideas, los integrantes de la gran estructura de poder pensaron que AMLO iba a llegar y se iba a acomodar plácidamente en el sillón presidencial, haciendo caso omiso de la infinidad de problemas que los gobiernos insensibles y corruptos le heredaron; pero la cosa no es así, él ha demostrado sobradamente que tiene un compromiso muy fuerte con todos los mexicanos y los mexicanos, en su mayoría, no lo vamos a dejar solo.