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La guerra por el ISAP y la opaca gestión de Alberto Haaz

Por: Demian Duarte

Esta semana se dará la segunda asamblea de socios a fin de definir la situación del Instituto Sonorense de Administración Pública (ISAP) donde se asume que deberían estarse formando cuadros de primer nivel para trabajar en los distintos niveles del gobierno.

Y mire el problema es que bajo las condiciones actuales no existe absolutamente ninguna garantía de que esto esté ocurriendo, ya que el actual presidente de la Asociación Civil que da pie a la operatividad de esa institución, y por tanto director del ISAP, simplemente maneja al Instituto como su fuera su changarro, sin el menor pudor, pues a pesar de que se pretende  vender la idea de que desde ahí se capacita al personal de gobierno en las mejores prácticas administrativas de rendición de cuentas y transparencia, la realidad es que Alberto Haaz Díaz ha estado haciendo un trabajo que se caracteriza por la opacidad, la nula rendición de cuentas y lo que pidiéramos calificar de manejos administrativos dudosos.

El verdadero detalle es que al recibir recursos de parte del gobierno, el ISAP es una entidad que está obligada a rendir cuentas, presentar informes de manera regular, tanto al público como a sus socios, sin embargo a la fecha no se sabe absolutamente nada de eso y aunque hay alguna idea de que por ejemplo se le entregan 3 millones de pesos al año de parte de la Secretaría de Educación o bien que recibe al menos 1 millón de pesos por concepto de colegiaturas al mes, los informes financieros o de administración brillan por su ausencia.

El ISAP además, que es una institución que en su momento fue innovadora, que fue fundado en 1990 por iniciativa de un grupo de servidores públicos y académicos de impecable trayectoria y mucho prestigio, como la doctora María Ines Aragón, César Rubio y Arnoldo Soto Soto, hoy en día se ha convertido en una caricatura de lo que se pensó podría ser, pues ofrece seminarios, maestrías y doctorados que permiten obtener títulos express, lo que al menos pone en tela de duda su seriedad. Los módulos de doctorado por ejemplo son de 6 horas y usted puede llegar al instituto y obtener una maestría o el grado académico de doctor en solamente un año, lo que la verdad es un insulto para la inteligencia de quienes se han fletado años y años en las aulas, buscando precisamente la excelencia y han debido dejar todo en el escritorio a fin de alcanzar ese tipo de títulos.

El hecho es que Alberto Haaz busca a pesar de esas circunstancias elegirse para un tercer periodo, algo que ninguno de sus antecesores ha hecho, en una asamblea que se realizará este viernes 24 de enero por la tarde. Ya anteriormente hubo una asamblea, el 29 de noviembre pasado, donde simplemente no pudo reelegirse pues la planilla que presentó fue anulada por incluir a una persona que no es socia de la Asociación Civil, lo que por estatutos la hacía invalida y aunque se presentó por vez primera una planilla alternativa encabezada por el académico y administrador público Luis Padilla, esta no logró los votos de la mitad más uno de los socios presentes, por lo que se decidió llamar a esta segunda asamblea en donde se espera haya una decisión.

De hecho las planillas deben registrarse este 22 de enero a fin de que se pueda realizar la asamblea el viernes y la expectativa es que en esta segunda vuelta ahora si haya una definición de quien preside la Asociación Civil y cual es el rumbo que se da al mencionado Instituto.

Independientemente de lo que ocurra con los votos de los 127 socios que integran al ISAP, es fundamental que se haga una revisión del caso, pues no es posible que aún habiendo solicitudes de información sobre los recursos públicos que recibe el ISAP, Alberto Haaz, quien fue presidente del Sistema Estatal Anticorrupción, se niegue a dar la información, como tampoco es aceptable que maneje los recursos del Instituto en cuentas personales o que contrate o despida personal porque le hicieron una buena o mala cara.

Se asume que Sonora, tanto en su gobierno estatal, como en los municipales, necesita de cuadros bien preparados para integrarse a los gobiernos y participar en las administraciones públicas con mucho profesionalismo, ejerciendo las mejores prácticas de rendición de cuentas y transparencia y que haciendo eco a los nuevos tiempos tenga la capacidad y el compromiso de anular actos de corrupción, precisamente porque se necesita acabar con esa situación que tanto daño le ha hecho a nuestro estado y al país en el pasado; en ese sentido el ISAP está llamado a hacer una gran aportación, darle sentido, enfoque y rumbo al diseño de nuevos gobiernos, sin embargo bajo las condiciones actuales la sombra de la duda cobre a esa institución, por lo que se hace fundamental que una vez transcurrido el trance de la mencionada asamblea, quien quede de presidente de la Asociación Civil asuma el compromiso de rendir cuentas y ponerle seriedad a la formación académica de quienes estudian ahí y por tanto confían en que están recibiendo la mejor educación al alcance. 

Correspondencia a demiandu1@me.com

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