Se presenta en CCH, prepas y explanadas; su objetivo, sensibilizar a los jóvenes

Bailarines noveles tienen un espacio en la Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM (DAJU). La agrupación la dirige desde agosto de 2018 la coreógrafa Andrea Chirinos, y está conformada por 15 jóvenes menores de 25 años de edad, provenientes de diferentes partes de la República. Fueron seleccionados entre los 209 registrados en la primera convocatoria, publicada a mediados del año pasado.

Su debut se dio en menos de un mes de integrada la compañía. Lo hicieron en la Sala Nezahualcóyotl como parte del elenco de la ópera Juana de Arco en la hoguera, de Arthur Honegger, con dirección escénica de Claudio Valdés Kuri. Montaje que, como parte del Festival Impulso, fue todo un acontecimiento por su espectacularidad y fuerza dramática.

Una de sus principales características es que se trata de una compañía itinerante, sin sede fija, por lo que es común presenciar sus diferentes coreografías en los espacios públicos de la Universidad, en los CCH, prepas y explanadas de los espacios culturales.

La agrupación se presentó con dos coreografías en uno de los patios de la Preparatoria 6, en Coyoacán. La primera fue Gestos muertos, que parte de la idea original de la artista colombiana María Arango, quien tomó cientos de fotografías de las manos de los políticos de su país, y con este material gráfico ilustró el reciente proceso de paz en dicha nación sudamericana.

En este montaje los bailarines utilizan varios objetos para la limpieza de casa y para el aseo personal, dándoles un uso distinto al habitual, esta vez como micrófonos, espejos o cámaras. La coreografía forma parte de Datos visibles, que busca expresar en su conjunto la reinterpretación que continuamente hacemos de la historia; Belgrado 1973Gestos muertos y Oficinas de seguros integran la trilogía. La segunda, que compartieron con los jóvenes se llama Transformación y pertenece al programa Remixes. Para este proyecto Andrea Chirinos invitó a tres coreógrafos para que partieran de una obra de teatro, película o cualquier idea ya elaborada y se dieran a la tarea de analizarla y descontextualizarla, con el propósito de hacer otra cosa distinta al original.

En Transformación, el coreógrafo argentino Nicolás Poggi eligió el tema de las esculturas griegas clásicas. Al inicio la música de cuerdas que se escucha y que da la pauta para que los bailarines muestren la plasticidad y belleza del cuerpo humano, da un golpe de timón hacia una danza urbana ochentera y muy próxima a las expresiones juveniles de los afroamericanos de Harlem en Nueva York, y eso lleva a que los movimientos sean mucho más marcados y también algo más instintivos y electrizantes.

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Laboratorio de expresión

Andrea Chirinos busca la creatividad individual, y su labor en esta agrupación es acompañar a los jóvenes en su maduración artística. Su principal interés es que todos los integrantes compartan ideas y desarrollen su trabajo como un auténtico laboratorio de expresión, es decir, que sientan y vean a la compañía como un lugar de experimentación, investigación e intercambio entre generaciones y entre estudiantes, “sobre todo porque la danza no es un oficio que se pueda enseñar, sino una serie de redes de conocimiento”, según lo ha afirmado en anteriores entrevistas.

“Nuestro principal público son los alumnos. Queremos acercar la danza a la gente que regularmente no va a los teatros”. Aunque Chirinos no pierde de vista que la mayor parte de los asistentes a la danza son personas que se dedican a la misma. La directora de la compañía está empeñada en crear nuevos lenguajes y que la agrupación sea un espacio de perfeccionamiento, investigación y experimentación para los bailarines.

Fuente: Gaceta UNAM/ René Chargoy

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