Pedir el asilo en Estados Unidos desde México, solicitar una visa humanitaria para quedarse en Tijuana o regresar a sus países. Son las tres posibilidades que tienen los centroamericanos de la caravana. Para exigir la agilización de los trámites, un grupo de migrantes y activistas convocaron una huelga de hambre.

Con el fin de presionar a las autoridades mexicanas y estadounidenses para mejorar la gestión de las peticiones de asilo, un grupo de migrantes centroamericanas convocó una huelga de hambre.

La hondureña Claudia Miranda lo anunció en una improvisada rueda de prensa en Tijuana, a lo que añadió que “a Estados Unidos, le pedimos con todo el corazón que por favor agilice el asilo político”.

Sin embargo, debido a la vulnerabilidad de estas mujeres, una docena de miembros de ONG tomaron el relevo para ejercer este derecho de manifestación pacífica. Es el caso de Irineo Mujica, director de la ONG Pueblos sin Fronteras. Uno de los objetivos de la huelga de hambre es condenar la actuación de Estados Unidos en las demandas de asilo, actuación que Irineo considera ilegal.

Para Mujica, es necesario “que se respete el derecho a asilo, que los Estados Unidos paren de tratar de poner más bloques, que sean las cortes las que decidan si una persona tiene o no tiene derecho al asilo. Básicamente están haciendo una lista, lo cual es ilegal. Cuando una persona quiere pedir asilo, va a un puerto de entrada, y obviamente los Estados Unidos no están permitiendo eso, sino que meten a 40 personas diariamente cuando hay más de 4.000, 5.000 personas que están pidiendo asilo”.

Las grandes trabas para solicitar el asilo político en Estados Unidos han obligado a muchos centroamericanos a cambiar de opinión, por lo que muchos optan por quedarse en México de manera temporal gracias a una visa humanitaria, un documento cuyo trámite también es más lento de lo que los migrantes se imaginaban.

Como tercera alternativa está el regresar a sus países ya que durante el recorrido, los migrantes ven la dureza del contexto y las dificultades para alcanzar su sueño norteamericano. Irineo Mujica subraya “el miedo y la desilusión” que acompañan su viaje, así como las condiciones que cambian en el país de origen, “por ejemplo si un familiar está enfermo”, y que motivan su regreso.

En el caso de los retornos, la labor de organismos como la Organización Internacional para las Migraciones, que ayudó a 450 migrantes voluntarios a volver a Centroamérica, es fundamental.

Joel Millmann es portavoz de esta organización, explica que “la ayuda nuestra en este caso es el costo de transporte desde México hacia sus casas, en El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras. (…) Comida cuando lo necesitan, un paquete de artículos como para lavarse los dientes, y un poco de dinero para ir a su casa”.

En todo caso, sea cual sea la opción de los migrantes, el reto de las organizaciones internacionales presentes en el terreno es minimizar el sufrimiento de estas 6.000 personas que recorrieron más de 4.000 kilómetros, huyendo de la violencia y la miseria de sus países.

Fuente: RFI

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