La misión de la humanidad con miras a la ‘conquista’ del planeta rojo para 2030, realizará pruebas en el Campo Volcánico de la Reserva de la Biósfera El Pinacate, ubicado en el Gran Desierto de Altar, en México.

El Financiero

Observatorio Astronómico. Reserva de la Biósfera El Pinacate. Fotografía: Brisa Retano

La Agencia Espacial Mexicana (AEM), en conjunto con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) y la Universidad de Sonora, trabajarán conjuntamente para realizar pruebas en el Campo Volcánico de la Reserva de la Biósfera ‘El Pinacate’, en dicha entidad.

Mediante un comunicado, la AEM mencionó que el objetivo será entrenar a los astronautas para la misión multinacional de la humanidad a Marte, hacia 2030.

Por las características únicas de El Pinacate, este lugar ya había sido seleccionado por la NASA como campo de entrenamiento para los Astronautas del Programa Apolo, de 1965 a 1970, para la primera exploración lunar hecha por el ser humano, recordó el director de AEM, Javier Mendieta Jiménez.

Mientras que ahora, alrededor de 45 años después, cuando comienzan a reactivarse nuevamente las misiones humanas al espacio, con el nuevo reto de llegar a Marte, el lugar vuelve a recibir expediciones para tal fin.

Así, bajo un enfoque multidisciplinario, científicos y especialistas visitan nuevamente este sitio, para la preparación de lo que será recordado como la segunda gran exploración espacial de la humanidad hacia 2030.

Al tratarse un sitio de gran interés turístico en la entidad por su afluencia de visitantes, El Pinacate (Gran Desierto de Altar) es único en México y en el mundo, por combinar el campo de lava más espectacular y joven de Norteamérica.

Cuenta con extensos campos de dunas en la región más seca del desierto sonorense, cuya belleza puede apreciarse incluso desde el espacio.

Los expertos destacaron que al menos media docena de grandes empresas espaciales privadas trabajan en la misión al planeta rojo y la propia Luna, por lo que la megatendencia actual es que la exploración espacial ya no está limitada únicamente a las acciones y presupuestos de los gobiernos.

Con acciones como ésta, y fundamentalmente a través de capital humano, por ejemplo, de médicos espaciales como Emmanuel Urquieta que ya trabaja en ello con la NASA, México podrá participar cada vez de más maneras en esta odisea, como se anunció en el pasado Congreso México hacia Marte, organizado por la AEM.

 

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