Este es el primer restaurante del tipo en la capital francesa; puede atender hasta 40 comensales a la vez y ofrece dos menús.

Francia es una nación ampliamente conocida por su revolución sexual, la serie de cambios sociales que experimentó entre 1960 y 1970, que le dieron al mundo la aparición del feminismo, la anticoncepción, la incorporación de las mujeres al mundo laboral, la emancipación de la familia nuclear sin escarnio social y de paso conservó la tradición hippie del nudismo y la desmitificación de las drogas.

Han pasado los años, las ideas revolucionarias de cambio han menguado y los mochos han ganado terreno. Sí, la tradición liberal ahí está, y no todo es la panacea que culminó en mayo de 1968, y a lo largo y ancho del país, los franceses gozan de playas, campings y albercas públicas donde el nudismo es cotidiano. Pero no tenían un restaurante, ese apenas lo abrieron el viernes pasado en París y se llama O’Naturel (Al natural).

La inauguración fue reservada para un grupo de exhibicionistas llamados Paris Naturist Association, según el diario Le Parisien, pero el O’Naturel ya está abierto a todo aquel que quiera pagar entre 39 y 49 euros por el menú vegetariano o con carne, respectivamente, pero con la condición de dejar todas sus prendas en el guardarropa.

El local está acondicionado para 40 comensales que están resguardados por una ventana opaca, doble puerta en la entrada y una cubierta desechable en los asientos, además de las cinco personas que están a cargo de la comida y el servicio (todos vestidos).

La idea fue llevada a cabo por un par de gemelos parisinos, Mike y Stephane Saada, quienes esperan captar la atención de los más de dos millones de nudistas en Francia.

El restaurante está al lado de una guardería, pues la zona donde fue puesto es semiresidencial. Ningún vecino se escandalizó al enterarse del tipo de negocio que podrían ahí. En entrevista con Le Parisien, el padre de uno de los niños de la guardería dijo: «No me molesta en absoluto. No veo nada de lo que ocurre adentro en la calle… y los vecinos sabemos que detrás no hay una sala de masajes escondida, es más, no descarto venir un día».

Tomado: CLTRACLCTVA

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