Morir en Hermosillo (A manos de un malandro)

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Pasión por los Negocios

Demian Duarte

El reciente asesinato de un turista nacional en Hermosillo, por un grupo de adolescentes que lo asaltaron junto a su acompañante dejándolo herido de muerte, vuelve a abrir el debate respecto al problema de la inseguridad en la capital del estado, en donde los ciudadanos al parecer estamos a merced de un grupos de criminales, que pueden ser menores de edad o no, pueden ser adictos al cristal o no, pueden ser macheteros, cholos o viles malandros.

El asunto de fondo no es de etiquetas, el asunto es que la inseguridad es una realidad, está fuera de control y los delincuentes no se tientan el corazón para matar a sus víctimas a cambio de unos cuantos pesos y algún teléfono celular.

La inseguridad en Hermosillo tiene causas distintas a las de Cajeme

Es distinto lo que está ocurriendo en Hermosillo a nivel de criminalidad de lo que ocurre en Cajeme, aquí se trata de delincuentes comunes que asolan distintos sectores de la ciudad, al estilo de las pandillas que generan una sensación de inseguridad permanente y persistente entre los ciudadanos comunes.

En Cajeme ya se sabe, son grupos del crimen organizado que se disputan la plaza y que a la fecha han traído como consecuencia 200 homicidios dolosos, y aunque la violencia es un hecho lamentable, estoy seguro de que la mayor parte de los asesinatos se dan entre gente que tiene negocios o problemas con los grupos, lo que focaliza en extremo las cosas, pues se instala en una lógica que si usted quiere es simplista, pero que marca que quien nada debe nada teme.

Jorge Andrés Suilo

En el caso de la delincuencia que se ha posesionado de Hermosillo las cosas no funcionan así, usted puede ir por la calle muy quitado de la pena y en el momento menos pensado, y en el sector que usted pensaba era seguro, ser presa de los criminales. Mire, tengo claro que hay zonas en donde la delincuencia está más presente y quien viva en la capital y no sepa donde se puede meter y donde no, puede sufrir en carne propia las consecuencias. Todos sabemos que la colonia Solidaridad es peligrosa, lo mismo que Las Pilas, La Matanza, Emiliano Zapata, El Jito, Tiro al Blanco, Coloso, Mariachi, Cañada de los Negros y muchas otras.

Se entiende que la mayor parte de ellas son colonias populares, que por décadas han sufrido de marginación, injusticia social y que son entornos propicios para que prolifere la delincuencia. Vamos incluso se podrían hacer estudios sociológicos que vengan a determinar los orígenes y estrategias a seguir para lograr una reinserción social de esos jóvenes delincuentes.

Maloro Acosta, soluciones al problema

El asunto que a mi me parece inaceptable es que a plena luz del día, esos criminales cometan sus felonías, y que las autoridades sean incapaces de poner control y meter en cintura a los grupos o pandillas de criminales que aterrorizan a los ciudadano y sí creo que el alcalde Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez tendrá que responder de manera tajante ante ese reto que los criminales comunes presentan a su administración.

Lo que ocurrió con el ciudadano de Durango que tuvo la desgracia de caer en garras de esos criminales es inaceptable, esta persona estaba hospedada en un hotel de marca estadounidense en el supuestamente seguro Paseo del Río, a escasos metros del Mall Galerías y  a no más de 500 metros del Centro Estatal de Gobierno, muy cerca están las instalaciones de la Fiscalía General del Estado y se asume que esa zona es de alta plusvalía, un sector en el que las personas se deberían sentir seguras como para dar un paseo, con la salvedad de que cruzando la calle están los barrios de Las Pilas y La Matanza, un área en donde al parecer los agentes de la Policía, sea municipal, estatal o federal no se atreven a poner un pie, no vaya a ser que los criminales los asalten.

Adolfo García Morales, la estrategia debe rendir resultados

Adolfo García Morales, el secretario de Seguridad Pública debe responder también, no es posible ni aceptable que a menos de un kilómetro del Palacio de Gobierno se presenten este tipo de situaciones de inseguridad, en donde los ciudadanos comunes, que no traemos un piquete de guardias y guaruras, podemos caer muertos porque a un malandro se le ocurrió que nos podía quitar nuestras posesiones.

Ese homicidio —por el que ya hay cuatro menores arrestados y sujetos primero a prisión preventiva en lo que dura su juicio, ya están en el  Centro Intermedio Itama, en donde purgarán penas que como máximo les darán 5 años tras las  rejas, a pesar de ser criminales consumados, que mataron y robaron con alevosía y ventaja— me parece pinta de cuerpo entero la situación.

No soy experto en la materia, pero la respuesta que tiene el secretario de seguridad del ayuntamiento de Hermosillo, Jorge Andrés Suilo, me parece absurda, él propone quitar el Semáforo donde los automovilistas deben hacer alto y que está justo en donde se cometió el crimen, para evitar los asaltos y agresiones de parte de los malandros y pandilleros del área.

Yo más bien pienso que la respuesta de las autoridades debe ser reforzar la seguridad y no permitir que de manera alguna existan zonas o sectores en la ciudad que sean cotos de la delincuencia, no podemos los ciudadanos andar a salto de mata, pisando el acelerador cuando pasemos por zonas en donde hay alta incidencia delictiva, habría que pensar en los peatones que abundan en el área, habría que pensar en los ciclistas y sobre todo entender que si bien Hermosillo padece hoy en día los dolores del crecimiento, que trae consigo el llegar a ser esa ciudad de un millón de habitantes con la que muchos soñaron, ahora no podemos permitirnos que nos roben la tranquilidad unos cuantos malandros.

Dicen que la policía está para servir y proteger, pienso que es hora de que lo vayan demostrando y pongan en práctica esas geniales estrategias que luego vienen y aseguran que están en marcha para seguridad y tranquilidad de los ciudadanos.

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