Pasión por los Negocios

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Los sueldos de los mexicanos

Por Demian Duarte

No deja de ser incomodo e incluso indignante que el tema de la necesidad de mejores salarios y condiciones laborales más competitividad para los mexicanos persista como uno de los grandes temas a discutir en las rondas de negociación del Tratado de Libre Comercio, pero porque son las delegaciones de Estados Unidos y Canadá las que lo traen a colación, mientras que la delegación mexicana se hace como que la virgen la habla.

Sucedió de nueva cuenta, ahora en la tercera ronda realizada en Ottawa, Canadá, en donde se volcó a poner el asunto sobre la mesa, en especial porque los trabajadores mexicanos ganan en promedio 20 veces menos que sus pares en Estados Unidos, lo que supone varias situaciones y fenómenos económicos y sociales, comenzando por la presión migratoria de muchos mexicanos que buscan irse a trabajar al norte.

Pero no es lo único, México reviste un atractivo irresistible para la inversión de empresas de todas partes del mundo, porque dispone de personal altamente calificado, y un trampolín de entrada al mercado del TLC, mientras que los sueldos y salarios que se pagan aquí, están al nivel del África Subsahariana, lo que implica una desventaja importante para las otras economías de las que México es socio, al grado de que a pesar de que las firmas de Estados Unidos como las automotrices y muchas otras, han trasladado muchos de sus procesos de producción a nuestro país en busca de generarse ahorros importante al respecto del tema laboral.

Esto también ha traído por consecuencia que el mercado interno mexicano sea sumamente débil, conformado si, por una sociedad de alrededor de 20 a 25 millones de consumidores fuertes, con poder de compra y condiciones similares a las de los ciudadanos de la zona del TLC, pero con otros 90 millones de consumidores que literalmente viven al día.

Mire, cuando se habla de este tema, me viene a la mente un episodio en la CTM de Sonora, donde muchos trabajadores afiliados y con trabajo, presentaron abiertamente la queja a través de un video que le proyectaron a las autoridades del gobierno de Sonora, encabezadas por Claudia Pavlovich, Horacio Valenzuela y Jorge Vidal Ahumada, en donde explicaron que si bien tienen trabajo y prestaciones sociales, los sueldos que perciben son insuficientes para tener una alimentación lo suficientemente nutritiva y balanceada, pues lejos de poder comer carne, pescado, lácteos, granos y verduras, se las tienen que arreglar para completar sus quincenas comiendo papas.

Poco después Javier Villarreal, el secretario general de la CTM en la entidad, señaló que esto es real, la gente en Sonora tiene acceso al trabajo, pero los sueldos que pagan las empresas, les dan a los trabajadores poco o nulo margen de maniobra, por lo que el reclamo es que más allá de atraer inversiones y generar empleos, que siempre son bienvenidos, se busquen los modelos y estrategias para que las empresas que vienen a invertir a Sonora, lo hagan pagando sueldos más atractivos y competitivos.

Y la verdad es que tienen razón. Mire Sonora ha captado en los 2 años que tiene al frente del gobierno Claudia Pavlovich poco más de 45 mil empleos, muchos de ellos asociados a sectores altamente competitivos como el minero, además más de manufacturas electrónicas, automotrices y aeroespaciales, que de alguna manera son los mejor pagados del mercado, lo que ha venido a equilibrar un poco la balanza.

Sin embargo el mercado de trabajo formal en Sonora es de 600 mil trabajadores afiliados al IMSS y otros 130 mil derechohabientes del Issste, Isssteson y otros servicios, en donde sin duda los trabajadores del gobierno, los académicos y otros son quizás la elite laboral de Sonora, con percepciones similares o superiores a los 15 mil pesos que los trabajadores de esas industrias tienen en promedio.

El problema es que en ese mercado laboral formal de casi 750 mil personas, hay casi 500 mil que son empleados de sectores como el comercio, las manufacturas tradicionales, el sector agrícola, la construcción y otros, que son actividades que arrastran un fuerte rezago en cuanto a los sueldos que ofrecen a sus empleados.

Quizá Sonora no sea el estado con mayores problemas al respecto, pues estoy seguro que otras entidades como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, tienen niveles de sueldo inferiores, sin embargo de que tenemos un problema al respecto, que empuja por ejemplo a las familias a salir a trabajar y buscar el sustento tanto padre, como madre, e incluso los hijos, es algo que es real y que forma parte de la cotidianidad de los sonorenses, lo que usted sabe ha traído consigo otros problemas sociales como embarazos adolescentes, drogadicción y alcoholismo.

Por supuesto existe otro gran mercado laboral, compuesto por alrededor de 500 mil personas que están en la población económicamente activa, y que laboran en la informalidad, lo que implica que carecen de sueldos fijos y prestaciones y aunque hay muchos que ganan comisiones o tienen ingresos superiores porque se dedican al comercio o los servicios e incluso son micro empresarios informales, me queda claro que la gran mayor parte tienen ingresos de supervivencia.

Parte de la solución está en manos de la autoridad estatal, en particular de buscar y gestionar la captación de inversiones de mejor nivel, como me consta que se ha venido haciendo, en busca de capitalizar la experiencia del personal y la capacidad de la mano de obra sonorense, además de ventajas competitivas, de ahí que los sectores que mejor pagan, son los que hayan tenido un mayor crecimiento.

Sin embargo el problema de fondo es que la estructura de sueldos que prevalece en nuestro estado, tiene su origen en una política de contención de sueldos y salarios que se aplica y opera a nivel federal, y que se pone en evidencia en las respuesta sube ofrece el equipo negociador que encabeza el secretario de economía Ildefonso Guajardo cada vez que le tocan el tema sus pares de Estados Unidos y Canadá.

Pero mire, habrá que preguntarse qué es lo que queremos como país, y yo pienso que la respuesta es automática, porque ningún país ha salido adelante malbaratando el trabajo de su gente y sin construir y consolidar un mercado interno, y la mayor parte de los países con los que competimos por captar inversiones como China, Corea del Sur, Viet Nam, Singapur y decenas de economías más, dejaron hace años esa lógica de permitir que se paguen sueldos miserables a sus trabajadores en pos de una idea mal concebida de competitividad.

La verdad es que sin economía de consumo y sin un mercado interno fuerte, México muy difícilmente podrá tener un crecimiento real y de largo plazo. Así que bien valdría la pena pensar un poquito, hacer a un lado el librito neoliberal, y preocuparse mucho más por como vive nuestra gente.

 

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