Pasión por los Negocios

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La rebelión de las mujeres

Por Demian Duarte

Todo hace indicar que este 2018 que ya se asoma tendrá la particularidad de que las mujeres asumirán cada vez un mayor rol de protagonismo en el ámbito político, situación que deriva de manera directa de la legislación que para Sonora garantiza el 50 por ciento de las candidaturas para el género femenino, una situación a la que habrá que acostumbrarse, pues no creo que sea un fenómeno de una sola ocasión.

Mire, el viernes pasado me llamo mucho la atención el lanzamiento de la plataforma de acción política “Soy Victoria”, impulsada en este caso por las diputadas del PRI en el Congreso del Estado, pero que muy bien podría aplicar para las damas de las otras fuerzas políticas y donde las legisladoras María Cristina Gutiérrez Mazón, Flor Ayala Robles linares, Iris Sánchez Chiu y Karmen Aída Díaz Brown Ojeda, además de Brenda Jaime Montoya y Ana María Luisa Valdés Avilés (estas dos últimas ausentes en ese momento) alzaron la mano señalando que quieren aparecer en las boletas el 01 de julio y que buscarán por todos los medios posibles, ser candidatas a posiciones importantes y no estar nada más de relleno como se había hecho costumbre a la hora de definir candidaturas.

Por supuesto que en este cambio, ha tenido mucho que ver el ascenso de Claudia Pavlovich Arellano como la primer mujer gobernadora en Sonora, que se ha convertido en símbolo e inspiración no solamente de la lucha de las mujeres priistas, sino en la muestra de que se pueden hacer las cosas para las mujeres de todo sino partidista, y aún entre las ciudadanas que no se identifican con ninguna fuerza política.

La historia ilustra y bien lo que ha venido ocurriendo con la familia de la actual gobernadora, que tuvo una carrera política que inició con ella misma como pupila de su madre, Alicia Arellano Tapia, que usted debe saber fue Senadora de la República en 1967 y después alcaldesa de Magdalena de Kino en 1972 (de hecho fue la primera mujer en ser elegida presidenta municipal en Sonora), cargo que repitió pero como presidenta municipal de Hermosillo de 1979 a 1982.

El ejemplo materno prendió en la entonces niña Claudia Pavlovich, que años después siguió el camino de su madre, como regidora en el año 2000 y que desde entonces siguió una carrera estelar para convertirse en diputada local por el distrito 15, en la 58 Legislatura (2006-2009), luego fue presidenta de su partido y de ahí pasó a convertirse en cabeza de fórmula para el Senado de la República, posición de la que saltó a la candidatura gobernadora, puesto que detenta hasta la fecha.

Usted puede tener su opinión personal respecto al desempeño de la gobernadora del estado; y yo tengo la mía muy particular y la observo como una gobernante exitosa, que ha logrado marcar la diferencia en el estado y lleva a Sonora por un camino de crecimiento y desarrollo, que por alguna razón se había perdido, y lo ha hecho basándose en la cultura de la legalidad y promoviendo la eficiencia, la honestidad y la transparencia como los referentes de su manejo al frente, todas esas virtudes y habilidades en el gobierno ella misma se las atribuye a las enseñanzas y consejos de su madre Alicia.

El ejemplo cunde y de ver dan ganas, Sonora a pesar de ser apenas el sexto estado en tener una mujer gobernadora y de haber vivido la experiencia de doña Alicia como pionera en la política nacional y estatal, es una entidad en donde la presencia de la mujer ha permanecido muy limitada en función de una cultura política que privilegia el rol de los varones como protagonistas. De hecho hoy en día hay 9 alcaldesas en activo, de un total de 72 municipios y si bien la 61 Legislatura del Congreso del Estado ha sido pródiga en la presencia y actividad de sus diputadas, hay que señalar que son apenas 13 de 33, y se trata quizás de la representación que más integrante del género femenino ha tenido.

Es interesante y hasta curioso ver como todas ellas son entrenas y echadas para adelante, cada cual en su estilo y a su manera, pero de que han mostrado energía y proyectos, no le queda duda.

Llamaba la atención lo que dijo al diputada Flor Ayala el viernes que se lanzó la plataforma “Soy Victoria”, pues acotó que a las mujeres se les condiciona el acceso a candidaturas en función de su presunta inexperiencia, mientras que a los hombres a pesar de haber demostrado muchos de ellos su impericia y nulidad para ocupar cualquier cargo, nadie les pregunta o les condiciona nada.

O dicho en las palabras de la diputada: “hemos tenido (hombres) alcaldes, diputados, senadores, gobernadores que sirven para nada y para nada (yo no se a quien le quede el chaleco)”.

El asunto de fondo es que tenemos enfrente la definición de candidaturas que en 36 casos y por cada partido tendrán que ser mujeres para ir en pos de las alcaldías, también candidaturas a diputadas locales en numero de 21, que la mitad deberán ser damas. Los partidos a nivel nacional también estará obligados a operar en función de la equidad de género, de modo que es muy posible que veamos numerosas candidatas al Senado y a las Diputaciones Federales.

Yo como observador del quehacer político, ante el ascenso y literal rebelión política de las damas, que desde ahora dicen y manifiestan un ¡ya basta!, respecto al protagonismo de los hombres y el modelo de prueba y error que ya parece una constante en nuestro sistema político, no puedo más que quitarme el sombrero y apoyarlas. Han demostrado una y otra vez que para eso de la función pública son entronas, congruentes, eficientes y sobre todo en la abrumadora mayoría de los casos, bastante más honestas que los varones.

 
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