Pasión por los Negocios

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Y ahora que se venga el 2018

Por Demian Duarte

El resultado electoral de la jornada del domingo si que dejo a muchos boquiabiertos, no porque se esperara un avance sustancial de la democracia o algo por el estilo, al final de cuentas los partidos que se disputan el poder siguen siendo los mismos, y los grupos de poder por supuesto que se defienden como gato boca arriba, antes que soltar sus respectivos cotos.

Me queda claro que siguen intensas batallas en los tribunales, en especial en los escenarios políticos del Estado de México, en donde el priismo se las arregló para sacar el triunfo para Alfredo del Mazo, tanto en el programa de resultados electorales preliminares como en el conteo rápido, con lo que inició de nueva cuenta la vieja historia de la presunción de que hubo fraude, o bien con la narrativa nueva de que hubo una elección de estado, ahora se promueve la idea de que fueron esas mismas instituciones tan desgastadas y desacreditadas, como es la propia Presidencia de la República, la que a fuerza de mover al gabinete al escenario del Estado de México, logró alcanzar el objetivo del presidente Enrique Peña Nieto de mantener el control en su estado.

Sinceramente no veo el escenario en que el Movimiento de Regeneración Nacional logre darle la vuelta al proceso político, el PRD quedó en tercer lugar y su candidato ya reconoció el resultado, entre sonrisas irrefrenables, Juan Zepeda, parecía estarle diciendo a Andrés Manuel López Obrador, que sin él nomás no pudo la maestra Delfina Gómez, por lo que desde ahora el escenario ha vuelto a cambiar, y ahora es indispensable que eso que se hace llamar la izquierda, es decir Morena, el PRD, el PT y otros partidos como el Movimiento Ciudadano, se pongan a trabajar en una alianza, a fin de poder competir en el 2018 contra el grupo en el poder, de lo contrario, si van todos sueltos y cada uno por su lado, les van a repetir la receta del domingo.

Acuérdese que gavilán que agarra y suelta no es gavilán. Y en Los Pinos el grupo en el poder le tiene tomado cariño a la silla presidencial.

Ahora Morena se quedó cerca, muy cerca y mostró que es un proyecto partidista, fuerte y serio, que sabe como crecer y dar la pelea aun en los escenarios más adversos, de eso hay que tomar nota, porque una fuerza política que va a de cero al 31 por ciento de los votos en unos cuantos años, no es algo que pueda tomarse a la ligera.

Las elecciones del domingo alcanzaron para identificar con claridad, el tipo de fortaleza que tiene Morena y como va captando las expresiones de descontento ciudadano, con rumbo a los procesos político-electorales.

En el caso de Coahuila, debo decir que al PAN les aplicaron la misma que a Morena en el Estado de México y de repente ya con celebraciones y todo porque iba ser la primer alternancia en ese estado, el triunfo se le cayó al abanderado panista Guillermo Anaya y todo indica que quien se lleva la gubernatura es el priista Miguel Riquelme, aunque el instituto electoral de ese estado, no le levante la mano todavía a nadie.

Naturalmente que al otro Anaya, es decir Ricardo, el líder del PAN se le congeló la sonrisa, pues todo el domingo se repitió y los panistas repitieron que habían ganado las elecciones en 3 estados, y ciertamente en el Estado de México no ganaron nada, así que el resultado se limita a que ganaron la gubernatura de Nayarit con Antonio Echevarría García de la alianza Juntos por Ti, conformada por el PAN, PRD, PT, PRS, y algunas alcaldías importantes en Veracruz en alianza con el PRD, lo cual no es asunto menor. Sin embargo Morena se quedó con la capital de ese estado, Xalapa, con el candidato Hipolito Rodríguez.

El detalle para el panismo, es que la derrota en el Estado de México, el mayor mercado electoral del país, fue tan dura y devastadora, que ya andan ahí los que aspiran a ser candidatos presidenciales practicando el juego de las culpas, en una especie de deporte extremo, en donde nadie acaba de explicar las razones de poner a Josefina Vázquez Mota de candidata.

Sin embargo, habrá que decirlo, en estos tiempos en los que todos se declaran ganadores, el que se mantuvo como un elemento sólido y con una maquinaria muy capaz y eficiente fue el PRI, que demostró que está muy lejos de estar acabado, y que goza de cabal salud a solo 1 año de que se venga la pelea de verdad, es decir la elección presidencial del 2018.

Por supuesto falta mucho para conocer los escenarios finales, pero el domingo fue un muy buen laboratorio de lo que podremos ver en 12 meses, y en efecto, cada equipo tiene que afinar su estrategia, no sea que los de enfrente ya les hayan leído lo que traen en la mano.

 

Correspondencia a demiandu1@me.com
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