La crisis de inseguridad de Hermosillo

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Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

La crisis de inseguridad de Hermosillo

Sí que se prendieron focos de alarma en el tablero de la seguridad, en particular en la capital sonorense luego de los hechos que se sucedieron entre sábado y domingo en donde la violencia y una actitud desafiante de delincuentes hacia las distintas autoridades se dejó sentir, con agresiones, enfrentamientos armados e incluso una balacera en la que pandilleros de plano se le fueron a balazos a policías integrantes de las fuerzas de seguridad.

No sea dicha la artera muerte de David Pacheco, joven enfermero que valientemente denunció una agresión a machetazos de parte de un grupo de pandilleros, y que terminó por ser asesinado con el uso de esa arma blanca en hechos ocurridos la madrugada del domingo.

Esta situación de hechos que ya no son aislados, sino bastante repetitivos, muestra que es necesario que la famosa estrategia conjunta de autoridades municipales, estatales e incluso federales presentes en la capital del estado, tiene que ser ajustada y sobre todo efecto de refuerzo, simplemente porque no se puede permitir que los grupos criminales nos arrebaten a los ciudadanos uno de nuestros bienes más preciados que es la tranquilidad para nosotros y nuestras familias.

No es admisible siquiera que estemos debatiendo como sociedad la legalidad en el uso y portación de machetes en la vía pública y que se ofrezcan argumentos simplones de que son herramientas de trabajo, cuando se sabe que quienes los portan los usan en efecto para trabajar, pero como asaltantes en la vía pública.

Mire es necesario que dejemos a un lado la politización del tema, que cada quien haga de manera eficiente su trabajo y nos dejemos de usar el tema como bandera política.
Es interesante que voces que regularmente son discordantes entre sí, hoy se alcen en torno a este tema: El arzobispo Muy Rendón el dirigente de Morena Alfonso Durazo Montaño y la estructura del PAN, con David Galván Cazares y Jesús Ramón Díaz, presidentes estatal y municipal de ese partido lo señalen, y las autoridades pretendan que no pasa nada.

Sí pasa y es para mal de los hermosillenses y estoy seguro que hay fallas muy graves en la estrategia que esta cargo de las fuerzas del orden, simple y sencillamente porque su enfoque no está en combatir al delincuente y estar del lado del ciudadano, el problema de fondo es que la actitud de muchos de los integrantes de la corporación municipal es estar en contra del ciudadano, y por esa razón el hermosillense promedio desconfía en primer lugar de la autoridad.

Creo en las buenas intenciones que ha tenido el alcalde de Hermosillo, Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez respecto a este tema, sin embargo también considero que para que las cosas mejoren de manera tangible, es necesario que se meta a fondo, pero muy a fondo en la corporación municipal y saque de buenas a primeras a esos elementos que amenazan con pudrir a toda la corporación.

Se y me consta que hay buenos elementos, que buscan proteger y servir al ciudadano, sin embargo también se y me consta que hay otros que lo único que quieren es extorsionar a la gente, y el detalle es que en muchos casos las fallas se están dando en la estructura de mando y en el tipo de instrucciones que se da a los encargados de patrullar la ciudad.

Mire, la salida fácil que les ha dado por tomar a las autoridades policiales es echarle la culpa de todo a los indigentes que proliferan en la ciudad, cuando sabemos que sí bien ese problema es uno de los síntomas de crecimiento de una ciudad, no necesariamente está vinculado de manera constante con la inseguridad, en ese universo coexisten todo tipo de personas, desde migrantes que están de paso, personas que cayeron en desgracia personal o económica, enfermos mentales y por supuesto drogadictos y algunos criminales, por lo que se hace necesario entrarle al tema con un enfoque integral y no satanizando a esas personas que tienen derecho a una oportunidad.

En ese sentido, pienso también que Adolfo García Morales es una persona bien calificada para desempeñar el cargo de secretario de seguridad pública, sin embargo se ocupa que meta en cintura a su estructura de mando y que ponga a sus agentes a trabajar con la seriedad que el caso necesita, que se metan a las colonias conflictivas, que vayan tras los grupos de criminales y tras los pandilleros, que muy bien saben quienes son, cómo operan y en que están enfocados.

Y es conveniente que esas estructuras actúen a la voz de ya, porque el problema que los está rebasando es la delincuencia común, no es el crimen organizado que prefiere que las cosas permanezcan tranquilas, sino los raterillos de barrio, los drogadictos y los asaltantes más corrientes los que están causando estragos.

Y digo que es conveniente ver resultados de inmediato, no sea que la situación termine por desbordarse.

 

Correspondencia a demiandu1@me.com
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En Twitter @demiandu

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