Pasión por los Negocios

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Lo que yo haría

Por Demian Duarte

Lanzó la pregunta el presidente de la República la semana pasada, en el marco de un mensaje a la nación en donde muy serio y cariacontecido trató de convencernos de que el incremento en los precios de los combustibles es algo así como protegernos contra nosotros mismos y la malvada mano invisible del mercado.
Muy serio planteó ¿Ustedes que hubieran hecho?, y de inmediato se me vino a la mente la frase del nuevo canciller que dijo que llegó al puesto para aprender. Es decir me da la impresión de que a 4 años de haber iniciado su gobierno el presidente Enrique Peña Nieto no sabe bien a bien lo que se tiene que hacer con el cargo y claro me acorde la vieja frase que dice que el poder es para ejercerlo.
Bien, como ciudadano bien informado que me precio de ser y estudioso en la materia económica quiero decirle al señor presidente que yo sí tengo claro lo que hay que hacer y aquí se lo cuento.

1.- Plan de austeridad.
A la fecha no he escuchado yo que el gobierno federal defina o piense siquiera en recortar la enorme carga que sobre los contribuyentes supone el enorme gasto del aparato gubernamental, en donde no se ve que exista la crisis que todos los ciudadanos padecemos.
De hecho durante el mandato del mexiquense me ha tocado presenciar la exageración y el mal gusto exacerbados en una especie de corte plebeya, que viaja por todo el mundo tratando de igualarse con los reyes de España, o de Inglaterra, o de verse más sofisticados que la presidencia de los Estados Unidos, cuando sabemos que México es un país plagado de necesidades y no deja de ser una nación de tercer mundo.
Así que creo que la primera respuesta es recortar el loco gasto gubernamental bajarle las dietas a los diputados y senadores, y centrarnos en la realidad de México, dejar de pagar lujos absurdos, aparatos principescos, comidas, autos, consumos en restaurantes, guaruras, sexi-secretarias, vestidos de 5 mil dólares para la primera dama y sus hijas y aviones que —como lo dice ya vox populi— no tiene ni Obama.
Lo peor es que no es solamente la presidencia o el Congreso, o el Poder Judicial, son una serie de “poderes” como el electoral que encarna el INE y una serie de garrapatas que cobran muy buen dinero, argumentando que es por bien del ciudadano, y nos cuestan miles de millones.
Para ellos no hay recursos que alcancen.

2.- Plan de desarrollo económico.
Aunque sea difícil de creer, el gobierno de México no cuenta con un plan como este desde finales de los años setentas, lo que ha venido desde entonces son políticas inerciales que se plantean la lógica de “vamos a ver que sucede y después vamos actuando en consecuencia”.
El tema de fondo es que un plan de desarrollo o una política industrial seria, no es un tema sexenal, tampoco consiste en poner en manos del Fondo Monetario Internacional, se trata de un proyecto de largo plazo, que enfoca a los sectores primario, industrial y al de comercio y de servicios y se plantea una lógica de cómo se harán las cosas.
A la fecha no he visto desde tiempos de Miguel Alemán un proyecto claro, si bien durante el sexenio de Carlos Salinas la idea fue abrir a México a la nueva realidad global, la verdad es que no han existido elementos para un nuevo “milagro mexicano”, simplemente porque no existe el proyecto.

3.- Plan de desarrollo del sector de energía.
Quizá suene redundante, pero es tema aparte, un buen proyecto de política energética no parte de poner un mega impuesto a los combustibles y luego malbaratar todos los bienes nacionales al mejor postor.
El gobierno de la República tiene dos obligaciones fundamentales, primero velar por el bienestar de los ciudadanos, y eso incluye ofrecerle precios competitivos, a pesar de lo que en ocasiones diga el mercado, y segundo velar porque los bienes de la nación sean al menos bien explotados y que representen beneficios para los ciudadanos, en este caso obviamente hablamos del petróleo y de los recursos mineros y tengo la impresión de que hoy en día la única política pública a favor del ciudadano es el impuesto a la minería, que ahora le regresa recursos a los municipios mineros.
Bien, la respuesta aquí es yo hubiera diseñado un plan para abaratar y no para encarecer los combustibles, y eso incluye tener refinerías trabajando para producirlos en suficiencia y no pensar en cobrarle impuestos a los ciudadanos, que como en tiempos de Antonio López de Santa Ana, nomás falta que sean sobre perros y ventanas.

4.- Contacto con el ciudadano.
Tal cual la idea de la corte tercermundista, el gobierno de Peña Nieto me da la imagen de un gobierno fuera de la realidad, desvinculado del ciudadano y con una idea extraña de lo que somos como país, yo lo que hubiera hecho es primero que nada es pedir a mis asesores un panorama de lo que ocurriría si me daba la idea de subir los precios de la gasolina en 20% de manera súbita. La cuestión se hubiera respondido solita.
Obvio no lo hicieron y ahora en la rebelión ciudadana tienen su castigo.

5.-Checar al partido.
Lo menos era sondear lo que sus correligionarios en el PRI, gobernadores, líderes y demás sectores opinaban. Sin embargo se impuso la lógica de que “la línea manda”, hoy el Presidente enfrenta una rebelión interna, que puede degenerar en fractura y muy delicada, porque es de cara a la sucesión presidencial.

6.- Aterrizar el enfoque de lo que queremos como país.
Quizá desde Los Pinos sea muy fácil pretender que México es un país de primer mundo, es complejo para el presidente entender desde el helicóptero y el avión presidencial lo mal que estamos como país.
Sin embargo creo que sí Peña Nieto o cualquiera que sea presidente de la República cree que puede llevar a México al primero mundo, tiene que pensar en las 5 anteriores cuestiones, o bien ser cínico y pretender que no pasa nada.
Pero sabe que… El detalle es que sí pasa.
Correspondencia a demiandu1@me.com
En Twitter @demiandu
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